emi y juli martes, 21 de junio de 2011

El Monumento Nacional a la Bandera, es el testimonio de un hombre que con lucha y pasión dio a la ciudad de Rosario y a la Patria misma, un proyecto que hoy es obra de amor y reconocimiento: el arquitecto ÁNGEL GUIDO. Las esculturas fueron realizadas por Alfredo Bigatti y José Fioravanti y los bajorrelieves de la Sala de las Banderas por Eduardo Barnes.

Enclavado en las históricas barrancas del majestuoso Paraná, este Monumento, único en el mundo por su motivación, ocupa una superficie de 10.000 metros cuadrados.

Terminado en punta hacia las aguas de la fuente, sugiere una nave imaginaria que avanza en el mar de la eternidad, hacia sus mejores y grandes destinos. De pie sobre el pedestal de la proa: "La Patria Abanderada", heroica y triunfal, avanzando decidida con la cabeza erguida y la vista al frente, guiada por la rosa de los vientos hacia el destino señalado por la historia. Esta expresiva figura empuña una tacuara que sirve de asta a la Bandera cuyos pliegues caen sobre su cuerpo, mientras una cruz cristiana bendice su avance, a manera de mástil de la nave de la Patria.

Esta nave se abre paso impetuosamente y su elevada y cortante proa separa enormes olas a su derecha e izquierda, sobre las cuales descansan dos colosos dioses del agua: el "Océano Atlántico" aprisionando entre sus manos la vida del mar y el "Río Paraná" arteria fundamental en la historia de la Patria.

La torre, se eleva desafiante y magnífica en expresión de glorificar a la Bandera Nacional. En el centro geométrico de sus cuatro muros el sol incaico, que Belgrano eligió como símbolo americano de la Emancipación de Mayo, y expresión de la Nación Argentina que nace a la vida en el concierto de los estados libres del mundo irradiando luz, calor e influjo hacia los diversos rumbos de la Patria


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